Una bastante difundida es la queja de las mujeres solteras o separadas acusando a los hombres de su falta de compromiso. Daría la impresión que no están tan apurados como las mujeres para comprometerse.
Desde otra perspectiva esto puede ser al revés, el otro es mi espejo que me muestra lo que no quiero ver dentro…
Tambien estan de moda las tecnicas para “atrapar al otro”, cuyo resultado es lograr algo irreal y momentaneo y un verdadero mayor alejamiento…
El miedo al compromiso tiene como fondo el temor a la entrega, el miedo al amor y sus implicancias. Y mas profundamente a Vivir y a comprender la Vida.
Es muy difícil entregarse verdaderamente? Porque el ser humano tiene tantas dificultades para ser feliz, amar, disfrutar…?
Puede haber una pareja, puede haber un matrimonio de años y sin embargo puede no haber entrega.
Cuando nos entregamos estamos en carne viva, sentimos intensamente y nos acercamos al más preciado tesoro: ser amados incondicionalmente. Cuando el amor se da en su plenitud y sentimos que nuestros aspectos son aceptados entramos en un estado de paz que ayuda a que nos valoremos mas y podamos experimentar el bienestar, comenzar a sentirnos completos.
Este temor se representa en dos miedos básicos que aparecen en las relaciones íntimas: el miedo al abandono y a la invasión. Son temores que traemos desde nuestras primeras relaciones significativas y que la vida de pareja actualiza y aviva.
Allá lejos, cuando éramos niños aparecieron nuestras primeras frustraciones, es así que sufrimos las primeras sensaciones de no ser queridos a la manera que necesitamos, o de no sentirnos valorados lo suficiente. De la misma manera, según el comportamiento de nuestros padres, quizás hayamos sufrido el temor a ser invadidos emocionalmente.
En cualquier caso buscamos los recursos para defendernos. Así creamos una «personalidad».
La personalidad puede ser vista como un intento de defendernos del dolor del abandono o del temor a la invasión. Es una construcción que crea estrategias para ser queridos o para no ser invadidos según sea el caso. Pero esa personalidad es una coraza defensiva que nos aleja de lo que sentimos, de nuestras necesidades, en definitiva, de nuestro ser.
La personalidad es frágil, es la que siente miedo a la entrega y si bien nos ayuda a funcionar en ciertos terrenos, en las relaciones íntimas puede convertirse en un freno que nos impide el contacto verdadero con el otro cuando, sin darnos cuenta, crea conductas que evitan la entrega ya que «si no me entrego no estaré sujeto a pérdida o a invasión alguna». La personalidad «nos defiende» de esa posibilidad con una estructura estable y predecible. En ciertos aspectos parece una ventaja tener una «personalidad estable» pero esa fortaleza y seguridad se va transformando en rigidez y temor a ser desestabilizado.
Cuando nos abrimos al amor o a cualquier experiencia “desconocida” en la vida no sabemos los resultados, esta comprension es parte del gran juego que es la VIDA. Todo es transitorio, la vida es cambio, transformacion…
Nuestro aliado es expandir la consciencia, aprender en cada segundo, estar despiertos, atentos a los mensajes de todo el entorno y las vivencias enriquecedoras que esta experiencia humana nos brinda.
Recuerdas…la importancia de nuestra ACTITUD ante cada situacion diaria, ante cada sentimiento interno, ante cada pensamiento que aparece…
Hay mucho miedo a la vulnerabilidad, peleamos constantemente con ella, y vivimos añorando la invulnerabilidad, no sufrir, que no nos pase nada…
El miedo al abandono es tan profundo, genera tanta ansiedad que a veces puede elegirse la soledad antes que someterse a él.
Naturalmente podemos elegir irnos si no nos gusta o si no nos alcanza lo que hay, pero existe verdadera aceptación cuando el corazón le dice sí al otro tal cual es. Porque es reflejo de mi propia autoaceptacion – de ahi se abren hermosos caminos donde se puede pactar y proyectar, acuerdos mutuos – acaso no se firman contratos en otros aspectos de la vida?
“Hablando la gente se entiende…”
Cuando eso sucede aparece esa confianza básica que permite desarrollar la capacidad de espera confiando y esta apertura y confianza es siempre contagiosa.
El miedo a la invasión, por su lado, es el temor a dejar de ser uno mismo, hay una necesidad tan grande de satisfacer al otro que se posterga el propio deseo. Cuando en realidad ese temor me aleja a mi de descubrir quien soy y quien quiero llegar a ser…
Saliendo del círculo
DIALOGAR PACTAR CONOCERSE CONFIANZA AUTOVALORACION, poner límites y perder el miedo a decir que no. A veces esto implica trabajar con la omnipotencia ya que uno piensa que puede resolver todos los problemas propios y ajenos. O en el otro polo el que se cree incapaz de nada.
Es necesario no enojarnos con lo que nos pasa. Los miedos que se instalan son muy profundos. Cuando hay amor, cuando el amor está o lo vamos cimentando, salimos paulatinamente de los preconceptos que no ayudan (los «hombres son fóbicos» «las mujeres son ansiosas»)
***Estos juicios ubican a cada uno en el lugar de la «mala persona» cuando lo que hay detrás es un temor al dolor que suele ser mucho más intenso de lo que sospechamos. Son dolores que tocan en lo más profundo del ser humano y cada cual se protege a la manera que aprendió alguna vez, con la distancia, con la no entrega, con la desconexión o con la presión o la exigencia de determinadas pautas en la relación.
Cuando entramos en el juego del amor nuestro corazón tiende a entregarse pero nuestra personalidad, que teme perder su seguridad, tiende a evitar la entrega, para no verse cara a cara con toda nuestra humana vulnerabilidad con lo que hay realmente dentro y no quisimos ver…
Que tal si me propongo descubrir que el amor no tiene una ruta definitiva y lo tomo como una fructifera aventura de aprendizaje y disfrute…
Recapacitar sobre nuestras creencias, no tendremos un modelo interno que nos autoboicotea? De quien son nuestras creencias, nuestras, de familia, de la sociedad, de la especie…?

Silvia Salinas - Lic. en Psicología de la UBA – Coautora del libro «Amarse con los ojos abiertos» junto con Jorge Bucay
*Adaptado por Aien


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