Ante el trono de la Belleza

Una noche tenebrosa hui del torvo rostro de la sociedad y del enceguecedor clamor de la ciudad y dirigi mis fatigados pasos hacia el espacioso valle. Segui el embriagador curso del arroyo y los trinos armoniosos de las aves hasta llegar a un sitio solitario donde las ramas de los arboles se entrelazaban impidiendo que el sol llegara a la tierra.

Lo que vi entretuvo a mi alma por un instante… mi alma sedienta que nada habia visto salvo el espejismo de la vida en lugar de su ternura…

Me hallaba absorto en la meditacion y mi espiritu surcaba los cielos cuando una huri, vestida con una hoja de parra que cubria su desnudo cuerpo y una corona de amapolas sobre sus dorados cabellos, se revelo de pronto ante mis ojos. Comprendio mi asombro y me saludo diciendome:
-No temas; soy la Ninfa de la Selva.
-¿Como es posible que una belleza tal este destinada a vivir en un sitio como este? Dime quien eres, por favor, y de donde vienes -pregunte.

Ella se sento gracilmente sobre la hierba verde y respondio
-¡Soy el simbolo de la Naturaleza! Soy la Virgen Eterna que tus antepasados veneraron y en cuyo honor erigieron templos y santuarios en Baalbek y Djabeil.
-Pero aquellos templos y santuarios fueron arrasados y los restos de mis antepasados formaron parte de la tierra -me atrevi a decir-; nada quedo que conmemorara su divinidad salvo unas pocas y olvidadas paginas en un libro de historia.

-Algunas diosas viven las vidas de sus veneradores y mueren con su muerte -me replico-, mientras otras viven una vida eterna e infinita. Mi vida descansa sobre el mundo de la Belleza al que veras dondequiera que poses tu mirada, y esta Belleza es la Naturaleza misma; es el comienzo de la dicha de los pastores entre los montes y de la alegria de los aldeanos en los campos y del placer de las laboriosas tribus que habitan las montañas y las planicies. Esta Belleza promueve al sabio al trono de la Verdad.

-¡La belleza es un tremendo poder! -dije entonces. -Los seres humanos tienen miedo a todo, hasta a ellos mismos -me respondio-. Temes al cielo, origen de la paz espiritual; temes a la Naturaleza, el cielo del descanso y la quietud; temes al Dios de los dioses y lo acusas de su cólera, cuando es bueno y misericordioso.

Despues de un prolongado silencio mezclado con dulces sueños, pregunte:
-Hablame de esa Belleza que la gente interpreta y define, cada uno de acuerdo a su propia concepcion; he visto honrarla y venerarla de mil modos diferentes.
-La Belleza es aquello que cautiva el alma -respondio-,
y aquello que prefiere dar a recibir.
Cuando te hallas frente a la Belleza sientes que
las manos ocultas en tu interior salen a la luz
para llevarla a los dominios de tu corazon.
Es algo magnifico donde se combinan la dicha y la razon;
es lo Oculto que tu puedes ver, lo Incierto que puedes comprender y lo Mudo que puedes oir;
es lo mas Sagrado de lo Sagrado que comienza en ti y trasciende en mucho tu imaginacion terrenal.

Luego la Ninfa de la Selva se me acerco y poso su perfumada mano sobre mis ojos. Entonces se desvanecio y yo me halle solo en el valle. Cuando regrese a la ciudad, cuya turbulencia habia cesado de irritarme, repeti sus palabras:

“La Belleza es aquello que cautiva tu alma,
Y que prefiere dar a recibir.”

Gibran Khalil Gibran – Lagrimas y Sonrisas

Gracias a Paco por este poema!

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